Viaje Semana Santa 2017: Cáceres – Salamanca, Sierra de Francia.

Publicado: junio 19, 2017 en Sin categoría

Es Miércoles Santo, salimos a las 17:50 de casa camino hacia Toledo. Hacemos noche en Alcázar de San Juan, un pueblo casi ciudad que cuenta con muchos servicios, tiendas, centros comerciales y además con un área de autocaravanas gratuita, donde puedes rellenar agua y vaciar, está junto a la plaza de toros.

Se trata de una zona tranquila, cenamos en los bares que hay cerca de la plaza de toros y al día siguiente nos volvimos a poner en marcha, haciendo parada en la laguna que está a 1 km de esta ciudad.  La verdad es que es un sitio que nos encantó, pudimos ver muchas aves: anátidas,  aguiluchos, cigüeñas, gaviotas reidoras… Tras esta magnífica parada ornitológica ponemos rumbo a Plasencia.

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Plasencia es una ciudad de casco amurallado, con calles angulosas, con una bonita Plaza Mayor y catedral.  Como era Semana Santa pudimos ver las procesiones que recorrieron la parte del casco antiguo. Esta ciudad tiene un gran parking a las afueras junto al río Jerte, de parques inmensos y paseos fluviales.

Nosotros decidimos gastar un día haciendo una ruta con nuestras bicis por la margen del río más próxima a la ciudad. Este paseo fue de unos 12 km en un inmejorable entorno y carril bici. Pudimos disfrutar de la presencia de encinas, alcornoques, espinos… La dehesa extremeña es una gozada, en el mismo camino pasamos la presa y continuamos hasta una pequeña aldea en el mismo pantano.

 

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Allí comimos un menú delicioso a base platos típicos del lugar, carne principalmente, cruzamos el puente de los tubos y volvimos por la otra margen del pantano, una ladera preciosa de encinar, llena de vacas, fincas donde íbamos abriendo y cerrando cancelas para pasar con nuestras bicis. Tuvimos tiempo hasta de una buena siesta bajo un hermoso fresno junto a un arroyo, lleno de florecillas blancas y cantos de mirlo.

En esta época del año el monte extremeño esta espectacular. Ya a la noche llegamos a la auto a descansar, cena y duchita. En Plasencia hay un parking junto al río llamado La Isla, hay suficientes plazas y tranquilidad, zonas verdes, jardines y silencio.

Tras esta visita ponemos camino a La Alberca, en la SieIMG_6864rra de Francia, se trata de un pueblo con área de autocaravanas, hay agua y vaciado, tremendamente turístico y de una belleza sin igual, donde las calles y casas guardan el aspecto de hace varios cientos de años, arquitectura medieval a base de piedra y vigas de madera de sabina, de balcones colgantes hechos de madera.

Podemos decir que aquí el tiempo se ha detenido, también hay muchas tiendas de artesanía y de productos locales como el cerdo ibérico de bellota. Otra ciudad relativamente cercana que visitamos fue Ciudad Rodrigo, nuevamente de caIMG_6885.JPGsco antiguo amurallado. Este lugar es una antigua villa fronteriza entre España y Portugal, con casas de estilo palaciego muy bien conservadas, en donde pasear por sus calles, plazas, muralla (adarbe) y contemplar las vistas a la Sierra de Gata y el río Águeda es una maravilla.

La autocaravana la dejamos alejada del centro, en un polígono industrial tranquilo a 15 minutos, aunque también podríamos haberla dejado en los aparcamientos que hay junto al río, pero al tratarse de Semana Santa había mucha gente, así que nos alejamos del bullicio.

 

Después de estas viIMG_6896.JPGsitas monumentales nos dirigimos a la Peña de Francia, es un gran cerro a 1700m donde se encuentra un santuario y hotel. Hicimos noche allí, con las impresionantes vistas, pudimos contemplar la espectacular puesta y salida del sol, esta última sobre la Sierra de Gredos y la Sierra de Béjar, donde te paras a pensar lo afortunados que somos de tener estas riquezas a nuestro alcance, rodeados de buitres, rebecos, peñas teñidas de verde y ocre, una zona escarpada que recomendamos recorrer, cual espíritu montés nos poseyera.

A otro día nos marchamos hacia el sur, ya en la provincia de Cáceres, concretamente hacia Riomalo de Abajo, para visitar el meandro Melero, el más bonito de España. Se trata de una gran curvatura entre montañas del río Alagón. Aparcamos la auto a la entrada del pueblo a la izquierda, junto al río, entre unos árboles. El sitio merece mucho la pena, aunque si sigues ese mismo camino más adelante, girando a la izquierda, te metes en un prado junto al río también idílico para aparcar y hacer noche.

IMG_6923.JPGCarretera arriba se sigue la Senda de los Pescadores, es por aquí por donde subimos con nuestras bicis hacia el mirador del meandro, un sitio 100% recomendable.

La luz de la mañana le da un color verde y amarillo espectacular al meandro, en abril lleva suficiente agua para ver toda su extensión. Después a la tarde seguimos haciendo una ruta bicicletera por la pista forestal que continua el camino, nos encantaron las vistas y el frondoso bosque que nos rodeaba, pinar denso de pino silvestre, jarales, chaparros y madroños, un empache de verde y naturaleza que nos levantó nuestra esencia salvaje.

Nuestro siguiente destino fue Mogarráz, a 25km. Recomendamos absolutamente esta zona de la Sierra de Francia, de pueblos con una arquitectura antigua bien conservada, de casas de piedra, vigas, travesaños, balcones, todo ello de madera, ventanas y formas irregulares. Perderse por cada calle o ver las plazas mayores es descubrir un mundo atrás en el tiempo, también comer por sus restaurantes nos encantó. Hicimos noche en un parking público con para de bus, en la misma carretera que te lleva al pueblo, estaba algo inclinado pero pudimos descansar.

A otro día visitamos lo que es todo el pueblo, IMG_6936.JPGcalles angostas, humilladero, fuentes, torre de iglesia… en todo ello había algo especial, en las sinuosas y siniestras fachadas de las casas habían colgados retratos en pintura de los moradores, bien los que seguían viviendo o bien los que habían vivido allí, esto daba un ambiente cuando menos peculiar. Recomendamos visitar Monforte o Miranda del Castañar, de similares características, nosotros llegamos a ellos a través de en un bonito recorrido en bici, son pueblecitos perdidos entre las montañas, valles, ríos y vaguadas del lugar.

En estos pueblos sí es difícil aparcar, aún menos intentar entrar en ellos con la autocaravana. Recomendamos hacer con la bici la Senda del Agua, que desde Mogarráz recorre estos pueblos a través de un increíble paraje de bosque primigenio a base de robles, tilos, IMG_6972alisos y alguna que otra haya, todo atravesado por bellísimos arroyos pedregosos que salpican esta sierra. Nos encantó, y sobre nuestras mulas aún más.

A otro día volvimos a la Alberca, compramos algo de comida en el súper y repostamos gasolina, este pueblo es el único que cuenta con estos servicios. A la tarde nos dirigimos a visitar el Monasterio de las Batuecas. Al monasterio tristemente no se puede acceder, pero el lugar de alrededor es una delicia. Se puede llegar en autocaravana, es una carretera plagada de curvas y de gran pendiente pero está en muy buen estado, nosotros la hicimos en nuestras bicis, con lluvia incluida a la subida, esto de los pedales es lo nuestro… Pero mereció la pena solo por las increíbles vistas a toda la majestuosa sierra, un regalo para nuestros ojos y nuestro espíritu.

Tras visitar la preciosa Sierra de Francia nos pusimos dirección a Las Hurdes. Se trata de una comarca también escarpada y montañosa aunque algo menos de lo que veníamos viendo. Es un lugar más seco pero verde, con bosques de pino que nada tienen que IMG_7019envidiarle a las regiones del norte. Los pueblos tienen una arquitectura menos pintoresca, no han guardado el aspecto de antaño donde algunas casitas sí han resistido al paso del tiempo y tiene su estructura en piedra pizarra. Esta zona cuenta con pueblos pequeños donde mejor aparcar la autocaravana a las afueras.

Nosotros visitamos El Gasco, realizamos la pequeña ruta que trascurre por un desfiladero, junto al arroyo, para finalizar en un gran salto de agua. El lugar es muy bonito, donde durante todo el camino tenemos de frente a la imponente montaña de perfiles verticales salpicada por árboles. Otra parada hicimos en Ovejuela, con similar y recomendable ruta a través de un arroyo en un entorno de gran belleza, la ruta del Chorritero.

La noche la hicimos en otro pueblo, Muñoral, aparcamos en un lugar muy tranquilo junto al río y cerca de la iglesia. El día siguiente los gastamos haciendo una bonita travesía en bici por la sierra, a través de una gran pista forestal que nos condujo 10km cuesta arriba hasta llegar al Chorro de los Ángeles, se trata de una gran cascada de varios saltos entre el roquedo de una montaña, allí se pueden observar buitres leonados desde el mirador, las paredes son de color verde debido a los líquenes y a la tarde están aún más espectaculares si cabe. Seguimos la pista aún más arriba en respuesta a nuestra ansia de seguir subiendo, IMG_7005.JPGcomo si no hubiéramos tenido ya bastante. Llegamos a otro mirador sobre el mismo salto, aquí el paisaje que se divisa es único, a nuestro alcance los altos páramos de las cumbres en color morado debido al chaparro (lavanda), salpicados de pino silvestre, para gozada de nuestros ojos, incluso pudimos ver el vuelo del azor, que se paró en una encina sobre el mismo cortado donde estaban los buitres para darse un festín con una presa que llevaba entre las garras. Todo esto en un lugar donde estábamos rodeados tan solo de vida salvaje.

Tras la fiesta de la montaña que son Las Hurdes, por la noche nos ponemos en marcha hacia Granadilla, en el pantano de Gabriel y Galán, donde hicimos noche a las puertas de este antiguo poblado, en el mismo parking de la entrada. Estábamos solos, tan solo la compañía de el canto de alguna cigarra y las figuras de los altos árboles que rodean el lugar. A la mañana siguiente visitamos esta aldea abandonada, merece la pena perderse entre las casitas reconstruidas de diferentes colores, con el gran torreón defensivo presidiendo el lugar, con su muralla transitable de vistas inmejorables al pantano.

Ya por IMG_7058.JPGla tarde marchamos a Hervás, un pueblo a los pies de la Sierra de Béjar, con mucho encanto, su casco antiguo tiene un viejo barrio judío de casas y calles sinuosas. Hay multitud de recorridos que salen del pueblo, nosotros escogimos uno realmente bonito llamado “Sendero de Heidi”, trascurre por una pista forestal junto a la ladera de la cadena montañosa de esta escarpada y silvestre zona. Este recorrido es de unos 30 km que hicimos en bici, la autocaravana la dejamos aparcada en la plaza de toros, alejada de la zona urbana. También  se puede dejar por las calles a la entrada del pueblo junto a un gran parque, hay suficiente sitio.

Ya finalizando nuestro paso por tierras extremeñas visitamos el pueblo de Garganta, también en la Sierra de Béjar, este lugar no es que tuviera gran encanto pero sí el entorno donde está, hay un sitio indispensable de visitar, se trata del museo gratuito dedicado al lobo ibérico (canis lupus signatus), nuestra valiosísima joya nacional. Hay que decir que en este pueblo nos costó encontrar sitio para aparcar y pernoctar, debido a la estrechez e inclinación de sus calles. Al final, tras casi atravesar todo el pueblo, pudimos encontrar calle arriba un pequeño solar aunque si continuas por la carretera nacional, dejando atrás el pueblo y subiendo la montaña, hay zonas inmejorables para aparcar con suficiente espacio y vistas preciosas, concretamente junto al pozo de la nieve o en corral de los lobos.

Como nota final, comIMG_7084entar que en el camino de vuelta hicimos una parada en un lugar que ha empezado a ser popular desde hace unos 10 años, son las Barrancas del Río Tajo, en Burbujón, es el gran cañón español. La auto la pudimos dejar en el parking de la entrada, aunque la hubiéramos podido llevar hasta los mismos miradores de este monumento natural. Este lugar a la tarde, cerca del ocaso, es cuando más bonito está por el color que cogen los barrancos del río Tajo, además de tener una bonitas vistas a los campos de Ciudad Real.

 

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Nuestra última parada fue en Campo de Criptana, junto a los molinos de viento, estuvimos al pie de esos “gigantes” y nos sentimos como don Quijote, hipnotizados por su presencia en los suavizados páramos manchegos, ya pocos quedan así en funcionamiento, la autocaravana la pudimos subir a los mismos pies de los molinos.

En resumen, una épica aventura sobre las hermosas tierras españolas que como siempre mereció la pena vivir, otra más a nuestra mochila. Hasta nuestra próxima aventura, siempre…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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