Escapada fin de Semana a Alcalá del Jucar – Noviembre 2010

Publicado: noviembre 9, 2010 en Escapadas (<3 días)

Alcalá del Jucar se encuentra situado al noroeste de la provincia de Albacete, englobado dentro de la comarca de la Manchuela, a un distancia de 50 km de Albacete y  a 200 km de Murcia.

Alcalá del Jucar está declarado conjunto Histórico-Artistico por Real Decreto 2.335/1.982 de 30 de julio publicado en B.O.E. 226 de 1 de septiembre.

En 1.986 le fue concedido el tercer premio, después de la torre Effiel y la Gran Mezquita de Estambul, a la mejor iluminación artística, organizado por la casa Philisps de acuerdo con el proyecto de D. José Angel Lucas Baidez.

El 30 de mayo de 1.998 en Villanueva de los Infantes, el Ayuntamiento recibió, de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, el “Premio de Turismo 1.998″, por su labor en la promoción y desarrollo turístico.

Salimos de Murcia a las 19:20 dirreción a Albacete por la A30, dejamos la autovía en la salida de Chinchilla y después cogemos dirección a Ayora hasta el desvío que nos indica a Alcalá de Jucar, tardamos 1 hora y 50 minutos aproximadamente en llegar al aparcamiento que hay justo al lado del río, situado en las coordenadas N- 39º 11′ 33”  y W- 1º 25′ 33”.

Cuando llegamos al aparcamiento observamos que hay dos autocaravanas (acs) mas, en seguida nos da la impresión de un lugar tranquilo pues solo se hoye el agua que discurre por el río.

Pronto observo que nos encontramos en uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de la provincia de Albacete; su situación y el excepcional paisaje que forma la hoz del Júcar, hacen que en cuanto aparece ante nuestros ojos, sintamos la necesidad de detener la marcha para poderlo contemplar en toda su grandiosidad.

Sus casas de arquitectura popular, excavadas en la montaña, se adaptan el terreno en calles estrechas y empinadas, trepando hacia el Castillo que se asoma a la hoz que forma a sus pies el río.

Se sabe que hacia el siglo XI fue fortaleza musulmana y que formaba parte de la linea defensiva que los árabes construyeron en las riberas del río, para contener la creciente presión de los reyes cristianos.

El  Castillo en un principio debió erigirse como obra musulmana, resultado del reforzamiento en época almohade, a finales del siglo XI, ante el avance cristiano de Alfonso X, pasando al lado cristiano cuando éste definitivamente conquistó la zona del Júcar hacia el año 1.213.

Aunque recientemente restaurado y rehecho, parece ser que el aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época de Don Juan Pacheco, Marques de Villena.      

Está constituido por un torreón pentagonal y dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos, todo con tres plantas en su interior, al exterior existen todavía restos de la muralla primitiva de la población.

Desde el castillo se observan unas magnificas vistas, donde se puede apreciar el curso del río a través del pueblo de Alcalá, esté separa perfectamente la zona nueva del casco antiguo.

La entrada para visitar el castillo cuesta 3 € por persona y el tiempo que tardamos en conocerlo es de una hora aproximadamente pues esté no es muy grande, para mi lo mejor son las vistas que desde aquí se pueden contemplar de todo el entorno.

Otro monumento representativo y que me llama la atención de esté pueblo es su Plaza de Toros, única en su estilo por su forma irregular.

Se desconoce su fecha de construcción y se reconstruyo en 1.902 para celebrar festejos taurinos y teatro, se encuentra al otro lado del río en la ladera de la montaña.

Su construcción es en tapial, típico de principios de siglo XX, este sistema consiste en hacer un encofrado de cal, barro, cantos y paja, material utilizado también en la elaboración del Adobe.

En la oficina de turismo nos informa que está no se puede visitar, por lo que nos conformamos con la imagen desde el exterior.

                                                                                                                                                                                                              

El Puente Romano, fue paso obligado del Camino Real de Castilla a Levante, cobró gran importancia durante los siglos XIV y XV, convirtiéndose en puerto seco o aduana.

El bravo Júcar forzó en distintas fechas su restauración, la más reciente en 1.990, sustituyendo la albardilla deteriorada por la erosión y pavimentación a base de piedra natural de Alcalá, por los talleres de albañilería y cantería de la Escuela Taller I.

La cocina de Alcalá de Júcar, se basa fundamentalmente en la calidad de sus materias primas y en el respeto a sus tradiciones. Por otra parte, muchos de sus platos típicos están estrechamente relacionados con el calendario de fiestas y celebraciones, combinando lo mejor de la tradición manchega y mediterránea.

Entre ellos destacan los gazpachos, el más conocido de los platos manchegos, preparados con carne de caza, además el morteruelo, plato típico de matanza, el atascaburras, el moje, las migas ruleras y migas dulces, las gachas y las patatas a lo pobre.

Antes de llegar el río al Puente Romano, bordea una isleta a la que se accede a través de una pequeña pasarela, desde está observo como el agua que baja por el río me rodea y me invade por su musica.

A la derecha del Puente Romano existe un pequeño polideportivo, zona de picnic y una pequeña playita de arena fina donde la gente en verano disfruta del baño que ofrece el río.

                                                                                                                                                                                            

Otro monumento que no puedo dejar pasar por alto, es la Iglesia de San Andres, está es de distintas épocas entre los siglos XV y XVIII, de nave única en forma de cruz latina, ofrece en uno de sus tramos una bóveda gótica tardía y otras del barroco rural manchego; hacia la cabecera presenta crucero con cúpula en la que figura una inscripción con el año 1.767.

La torre al igual que la fachada es de estilo academicista, del arquitecto Lorenzo Alonso de tres cuerpos y de gran altura.

Los domingos por la mañana hacen una pequeño mercadillo en la explanada que hay junto a la zona deportiva, después de dar un paseo para ver que tipo de puestos hay nos damos cuenta que hay poco donde elegir, pensamos que es normal  porque es temporada baja, me imagino que en verano este mercadillo sera mucho mas grande, aun así aprovechamos para comprar miel de romero un producto típico de la tierra y de cosecha tradicional.

Otros lugares de interés y que llaman la atención al turista son las Cuevas que se pueden visitar. La población se extiende por la ladera sur, en una zona abrupta que se cierne sobre el río. Su peculiar situación, permite que la mayoría de las casas estén excavadas en la propia montaña, con cuevas de tal longitud que llegan hasta el extremo de la peña sobre la que se asienta la villa.

Tres de estas cuevas se pueden visitar y son conocidas por “Diablo-Garden” y “Masago” también está la cueva natural fortificada por los árabes llamada “Garadén” situada a unos 3 km. en un paredón vertical de la hoz y que se trata de uno de los contados ejemplos de cuevas fortificadas conocidas en nuestra península.

Elegimos la visita a la cueva del Diablo-Garden y conocimos a su dueño al que llaman el bigotes o el diablo en el pueblo y en resto de España por ser un personaje bastante popular en programas de televisión, la entrada nos cuesta 3€ por persona con derecho a un consumición.                                                                                                         

El Patrón de esta villa es San Lorenzo sus fiestas se dedican en su honor del 7 al 15 de agosto, durante estas se desarrollan encierros de toros por las calles hasta la plaza de toros, romerías y un espectacular despliegue de fuegos artificiales que aportan luz y color al Castillo y rocas que nos rodean.

Para los amantes del senderismo Alcalá y su entorno ofrecen una magnifica variedad de senderos que se pueden hacer también en bici de montaña.

Nosotros elegimos dos senderos para descubrir y disfrutar de la naturaleza que nos rodea, el primero es bastante cortito, este discurre desde el Puente Romano hasta el final del pueblo, se le conoce como la ruta del agua.

Justo en frente de la oficina de turismo hay un panel informativo con una topoguía señalizada de 5 senderos de Pequeño Recorrido y una de Gran Recorrido que se alternan con el paso de la ruta del camino de santiago o ruta de la lana.

El segundo recorrido que hacemos es el sendero que lleva desde Alcalá a Tolosa, que distan unos 5 km aproximadamente, durante el trayecto observamos como el río se ensancha formando lagunas.

Llegamos a Tolosa sobre las 13:30 justo para comer, por lo que decidimos degustar la cocina tradicional que nos ofrece el único restaurante, decisión acertada por la amabilidad de su cocinera y buena comida, el menú nos cuesta 16 € por persona con todo incluido y ademas la posibilidad de repetir las veces que quieras. Después de tomar café en su bonita terraza con vistas al río iniciamos el regreso al aparcamiento donde se encuentra la ac, llegamos a está ya anocheciendo.

Sobre las 19:00 iniciamos el regreso a casa tras haber vivido un fin de semana tranquilo descubriendo un pueblo con encanto y disfrutando de la naturaleza que lo rodea, con una idea en la cabeza, volver en otra ocasión para seguir conociendo su entorno.

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